Cuando el tiempo no borra, siembra
🌿 Cuando el tiempo no borra, siembra
Algunos abrazos no se desvanecen con los años.
Se vuelven raíz.
Sostienen en el silencio, acompañan en la pausa, se hacen voz interior que orienta y cuida.
Este escrito no es una despedida, porque no hay adiós cuando el amor permanece activo, presente y fértil.
Es un tributo a la ternura de un padre cuya memoria no se mide en fechas, sino en huellas.
Lo ofrezco para quienes, como yo, saben que no hay calendario que sepulte un vínculo sembrado con amor verdadero.
Con gratitud intacta y ternura honda, dejo estas palabras sembradas en su nombre y las comparto con ustedes:
🤍 Raíz de mi ternura 🤍
Imposible olvidarte.
Tu voz sigue viva, clara,
como eco de ternura
que en mi alma se resguarda.
Estás en cada pausa de mi mente,
en la mirada serena que aún me guía,
en tu hablar medido,
en la discreción que enseñabas sin palabras.
Tus ojos grandes, galanos,
parecían abrazar el mundo.
Tu sonrisa, tan delicada,
dejaba una paz difícil de explicar.
Y tu cabello, suave y hermoso,
reflejaba el cuidado silencioso de tu ser.
Recuerdo tu pasión celeste y blanca,
ese amor sin reservas por tu Licey,
como si el béisbol fuera también
una forma de amar la vida.
Y tus gustos sencillos, tan tuyos:
esa leche tibia con un punto de sal,
los caldos que sabían a abrigo,
los jugos frescos que inventabas con alegría,
la música que llenaba la casa
y las historias que tejías al anochecer,
como quien deja huellas sin saberlo.
Tu esencia habita en lo más hondo de la mía.
Y aunque hace quince años partiste,
sigues siendo presencia en lo invisible,
abrazo fiel que me acompaña sin cuerpo.
Gracias por tanto,
Bienvenido Antonio Checo Brito.
Tu nombre no es pasado,
es raíz, es honra,
es amor que no se apaga.
⋯ ✤ ⋯
Tu Rosa María
(Siempre tu hija. Siempre mi Papi)
🌱 Gracias por llegar hasta aquí.
Si estas palabras rozan alguna fibra de tu historia, que el amor sembrado siga floreciendo en ti y contigo.
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